El auge del comercio electrónico y sus repercusiones en la logística alimentaria

Durante años, el comercio electrónico estuvo vinculado principalmente a categorías como la moda, la electrónica o el ocio. Sin embargo, el crecimiento del canal online en alimentación ha cambiado por completo las reglas del juego logístico.

Lo que antes parecía una categoría difícil de digitalizar por la complejidad operativa de los productos frescos, la temperatura controlada o la inmediatez de entrega, hoy se ha convertido en uno de los segmentos con mayor proyección dentro del ecommerce.

En España, la compra online de alimentación volvió a crecer en 2025 tras dos años de desaceleración. Según el IX Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación de Asedas, el canal digital atrajo un 8% más de compradores y el perfil de consumidor mixto -que combina tienda física y compra online- ya representa casi el 30% de los usuarios. 

El fenómeno no es puntual. Diversos estudios sitúan a España entre los países europeos donde más crecerá el ecommerce alimentario en los próximos años. Deloitte y Google proyectan un crecimiento sostenido del canal online en alimentación hasta 2030, impulsado especialmente por categorías como lácteos, frutas, verduras y productos de consumo recurrente. 

Este escenario está teniendo un impacto directo en toda la cadena logística alimentaria.

De la gran distribución al pedido unitario

La logística alimentaria tradicional estaba diseñada para abastecer tiendas físicas mediante grandes volúmenes y rutas relativamente estables. El ecommerce, sin embargo, ha fragmentado completamente esa dinámica.

Ahora, las compañías deben preparar miles de pedidos individuales, con referencias variadas y exigencias mucho más estrictas en tiempos de entrega. Además, el consumidor online ya no solo busca precio: exige rapidez, trazabilidad y flexibilidad.

El problema es que la alimentación añade un nivel extra de complejidad. No es lo mismo entregar un libro que una compra semanal con productos congelados, frescos y secos en un mismo pedido.

Esto obliga a los operadores logísticos y distribuidores a replantear sus infraestructuras, sistemas y procesos.

La última milla se convierte en el gran reto

Uno de los mayores impactos del ecommerce alimentario está en la distribución urbana y la última milla. Según el V Estudio sobre la Logística del Ecommerce en España elaborado por CEL y NTT DATA, el transporte representa ya el 76% de los costes logísticos y el coste medio de última milla alcanza los 7,64 euros por envío. 

En alimentación, estos costes pueden dispararse aún más debido a:

  • Entregas con ventanas horarias concretas.
  • Necesidad de vehículos refrigerados.
  • Gestión simultánea de diferentes temperaturas.
  • Mayor índice de incidencias por producto perecedero.
  • Entregas ultrarrápidas en entornos urbanos.

A esto se suma otro factor clave: la expectativa del consumidor. El comprador digital ya espera una experiencia similar a la de otros sectores del ecommerce, incluso cuando la complejidad logística es mucho mayor.

Por eso, cada vez más empresas están apostando por modelos de microhubs urbanos, dark stores y puntos de conveniencia que permitan acercar el stock al cliente final y reducir tiempos de entrega.

Más tecnología y más automatización

El crecimiento del ecommerce alimentario también está acelerando la digitalización logística.

Las compañías necesitan visibilidad en tiempo real del stock, control preciso de la trazabilidad y capacidad para gestionar miles de pedidos con márgenes muy ajustados.

En este contexto, tecnologías como los sistemas de gestión de almacenes (WMS), la automatización de picking o la inteligencia artificial aplicada a rutas están ganando protagonismo.

La automatización ya no se limita únicamente a grandes plataformas. Cada vez más operadores medianos están incorporando soluciones que permitan mejorar productividad y reducir errores operativos.

Además, el ecommerce alimentario obliga a trabajar con una planificación mucho más dinámica. La demanda cambia rápidamente, los picos son más frecuentes y las campañas promocionales generan tensiones operativas constantes.

Black Friday, Navidad o campañas específicas de supermercados pueden multiplicar el volumen de pedidos en cuestión de horas.

El consumidor cambia la logística

Otro de los grandes cambios provocados por el ecommerce es la transformación de los hábitos de consumo. El consumidor actual compra de manera más fragmentada y frecuente. Ya no existe únicamente la gran compra semanal. Ahora conviven pedidos pequeños, compras de reposición inmediata y entregas rápidas de conveniencia.

Además, el crecimiento de los productos preparados y el fenómeno "ready to eat” también está modificando las necesidades logísticas del sector alimentario. Todo ello obliga a los operadores a ser mucho más flexibles y rápidos.

La logística alimentaria ya no compite únicamente en costes. También compite en experiencia de cliente.

Sostenibilidad y eficiencia: el nuevo equilibrio

El auge del ecommerce alimentario también ha intensificado el debate sobre sostenibilidad logística. Más entregas implican más tráfico urbano, más emisiones y mayor presión sobre las ciudades. Por eso, las empresas están buscando fórmulas para equilibrar crecimiento y eficiencia operativa.

La consolidación de rutas, los vehículos eléctricos, los puntos de recogida o las entregas agrupadas forman ya parte de muchas estrategias logísticas. El reto está en encontrar un modelo rentable, sostenible y capaz de responder a un consumidor que cada vez exige más inmediatez.


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